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La idea principal del corredor es conseguir el máximo rendimiento con un bajo consumo de energía, y para eso trotar correctamente te ayudará muchísimo. De paso, te pondrá más fuerte y reducirá la posibilidad de lesionarte (te aseguramos que ningún corredor desea eso, ¡auch!)
La base del correr bien está relacionada al impulso, por ello las marcas de zapatillas invierten millones en amortiguación y tecnologías reactivas de sus suelas. El impulso en todas las superficies es fundamental y en la trotadora no es la excepción. Debes impulsar hacia atrás, no correr dando saltitos. Un pie "suelto" al dar el paso perderá estabilidad y podrías tener un accidente, por eso ¡pisa seguro e impulsa! (por eso la recomendación de correr siempre con algo de inclinación). El proceso natural es caer con el talón, luego medio pie y terminar en punta que da el golpe final hacia atrás. Quienes llevan más tiempo corriendo lo hacen desde medio pie y evitan aterrizar con el talón, por las posibles consecuencias en el impacto a las articulaciones.
Nuestro cuerpo, al correr, siempre se encuentra levemente inclinado hacia adelante. Si tenemos buen impulso significa que estamos elevando bien la rodilla, esto permitirá tener una buena amplitud de zancada. Fíjate en la distancia que recorres a cada paso: la amplitud de zancada será mayor en la medida que tengamos la rodilla apuntando hacia adelante, esto obligará al tobillo a un mejor impulso. ¡La rodilla es la punta de lanza de nuestro cuerpo a cada zancada!
En apariencia no tienen mucho que ver en el acto de correr, pero la brazada es fundamental en una buena biomecánica. Nos da el equilibrio y nos mantiene en nuestro centro de gravedad, ya sea que corras en plena montaña, en el parque o en una trotadora. A mayor velocidad, más nos acompañarán en ese ritmo.
Si te das cuenta, a mayor amplitud de zancada en los brazos tiene su réplica: éstos también se alargan, siempre pegados al tronco para mantener una buena aerodinámica, hacia adelante y atrás acompañando cada paso. La flexión de los codos debe ser de un ángulo de 90 grados. La mano debe ir relajada, no con el puño apretado ni la mano con los dedos tensos. La inercia hará lo suyo, ¡solo deja que fluya!
Siempre hacia adelante, ¡mirada fija! No se mueve de manera irregular al correr, está estable y con la mirada al objetivo. Impulsa a cada paso, elevar la rodilla y brazos armónicos, todo en un mismo movimiento. Esa dinámica la consolida la cabeza, el rostro no debe estar tenso. Si lo está, debes bajar una marcha, ¡significa que no estás en tu zona de confort!
Te invitamos a mirarte en videos, tomar conciencia corporal de tu forma de correr. Solo de esta manera lograrás reconocer los errores o vicios que tenemos a la hora de exigir el cuerpo cuando corremos. Como ejemplo, corre a una velocidad que te sientas cómodo/a, previamente pon tu celular a una distancia que puedas tomarte a cuerpo entero y te grabas un minuto. Luego miras y vas corrigiendo errores.
Buscamos responder las preguntas más frecuentes a la hora de analizar como trotar correctamente.
Para realizar un trote adecuado, mantén una postura erguida, mira al frente y relaja los hombros. Aterriza suavemente con el pie medio y empuja hacia adelante con el impulso de los dedos. Controla tu respiración y mantén un ritmo constante.
Para evitar cansarse al trotar, es importante realizar un calentamiento previo, establecer un ritmo adecuado, mantener una buena técnica de respiración, hidratarse correctamente, descansar lo suficiente y realizar entrenamientos de resistencia y fortaleza complementarios.
El tiempo necesario para estar en forma al trotar varía según tu nivel de condición física actual. Comienza con 20 a 30 minutos e incrementa gradualmente la duración. A medida que te sientas más cómodo, apunta a realizar al menos 150 minutos de trote moderado a vigoroso por semana para mantener un buen estado físico.
La elección entre correr y trotar depende de tus objetivos y condición física. Correr bien implica un ritmo más rápido y mayor impacto, lo que puede ayudar a quemar más calorías y mejorar la resistencia cardiovascular. Trotar es un ritmo más lento, con menor impacto, ideal para principiantes o aquellos que buscan una opción de menor intensidad. La mejor opción dependerá de tus preferencias y capacidades individuales.
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